Foto Historia

En momentos en que Colombia Humanitaria se encuentra ya en la recta final de sus actividades, cada una de las personas que hacen parte de ella, empiezan a hacer sus propias reflexiones a partir de una experiencia inédita para el país, pero sobre todo para quienes han tenido la fortuna de hacer parte de un proyecto que les acercó al alma de tantos seres humanos que necesitaban de una mano amiga.  Este relato de Guiovanna Delgado Caballero, integrante del equipo social, es una muestra de que los resultados de una operación como la de Colombia Humanitaria hay que buscarlos también en los aprendizajes personales y en los corazones de este gran equipo de trabajo.

Dicen que cada persona es una historia, pero en Colombia cada pueblo es un alma colectiva…. Esa es la sensación que se tiene cuando se llega a Granada – Antioquia. Es un pueblo fuerte, amoroso, comprometido y valiente.

Atrás quedo la violencia, atrás quedaron los días de horror, los días tristes. Pero no quedaron atrás sus muertos, sus recuerdos, sus historias; En Granada se encuentra el museo del “Nunca Más” una iniciativa de la comunidad, para la comunidad, en la que todos quienes vivieron la época de la violencia, incluso los niños que no la vivieron pero que la heredaron de sus padres, dan un lugar a la historia de vida de las víctimas y sus familias. Este es considerado un ejercicio de recuperación integral del pueblo que no solo logró reconstruir sus estructuras físicas, económica, sino sus esperanzas y su corazón.

Don Alfonso es uno de esos hombres soñadores que llenan el corazón cuando se les escucha. Cuenta que ahora son sólo el 50% de los habitantes que había antes de la época de violencia, en la que muchos se fueron y otros simplemente desaparecieron; pero inmediatamente con una chispa palpitante, en sus ojos me dice, “Es que todos no nos podíamos morir, y sí me dio miedo, pero decidimos seguir viviendo”

Él hace parte de Asogan, Asociación de Ganaderos de Granada. Cuenta que comenzaron pocos  y con muy poca leche, “nunca olvidaré que el primer día con 8 ó10 socio, logramos recoger entre todos 35 litros.  Eso era muy poquito para llevar a vender al otro pueblo, pero así comenzamos”.

Con la sencillez de su tierra cuenta: “Nosotros dijimos que ganaderos, pero que va lo que somos es lecheros”. Empezaron a trabajar con la idea clara. “No queríamos que la asociación fuera rica sino poderle prestar un servicio a la gente”, muchos entendieron que unidos les iría mejor y decidieron hacer parte de ella, desde hace varios años.

Con el fenómeno de la niña 2010-2011, nuevamente la resiliencia del pueblo de Granada se puso a prueba  pero ya nada los deja desfallecer. La fuerza del corazón se puso a prueba una vez, saben que solo deben permanecer juntos y creer que es posible levantarse nuevamente.

Varios de los pequeños agricultores perdieron sus cosechas, tenían deudas en los bancos  y “Fue ahí cuando nos pusimos a pensar: es que las vaquitas, son mas resistentes así que volvámonos lecheros”. Muchos de ellos ahora viven solo de la leche, siguen capacitándose, cada vez quieren hacerlo mejor, “tienen de una a cuatro vaquitas cada uno y con eso lograron”.

Don Alfonso y su gente han logrado con esfuerzo y gestión ir poco a poco levantando la asociación. Hoy después de la ola invernal y varios años de trabajo, cuentan con alrededor de 70 socios – proveedores como los llama él- “día de por medio se le recoge la leche a cada uno.  Se están recolectando hoy 2000 litros, que se le venden a un proveedor nacional.”

Con recursos de Colombia Humanitaria a través del convenio suscrito con el Departamento para la Prosperidad Social, línea de capitalización microempresarial, Asogan ha logrado la aprobación de un proyecto que les permitirá contar con  la cofinanciación para la adquisición de un tanque de enfriamiento nuevo, con capacidad para 3000 litros que esperan recibir en los próximos días.

Y ahora qué queda?   Nos preguntamos por esta época quienes hemos hecho parte de este proceso en Colombia Humanitaria y las demás entidades que nos acompañan. Y es entonces cuando personas con tal sabiduría popular como la de don Alfonso, responden con aquella chispa en los ojos, “ahora tenemos que hablar con todos los socios, así sea que podamos ahorrar de a diez pesos, no siempre va a llegar quien nos ayude y tenemos que tener una basecita para cualquier otra contingencia que vuelva a pasar”.

Entonces es cuando sentimos que nuestros corazones -el de quienes trabajamos aquí-, no nos cabe en el pecho, de tanta felicidad de la satisfacción del deber cumplido, por que entendemos que lo que queda, no son las cosas, lo que queda no es solo un tanque; lo que realmente se queda en el corazón de las personas es la esperanza de confiar en sus propias capacidades, la posibilidad infinita de su creatividad,  de creer que pase lo que pase “juntos siempre podremos hacerlo mejor”.

 
Colombia Humanitaria

Calle 100 No. 9 A – 45 Torre 1 Piso 3 - Bogotá, Colombia, Director del Programa Presidencial Colombia Humanitaria Roberto Zapata- Horario de atención: lunes a viernes, 8:00 a.m. a 5:45 p.m.

 - Línea de información y denuncias: 01 8000 95 25 25 - PBX (1) 7053420 -
Última actualización: 25/10/2012 12:28

  • vicepresidencia
  • urna de cristal
  • gobierno en linea
  • colombia es pasión
  • sigob
  • presidencia 2002-2006 2006-2010
  • webmaster